Por Aleyda Quevedo Rojas
Luis García Montero (1958) se trata de uno de los poetas españoles más importantes de la llamada poesía de la experiencia, pero que también podría ser llamada poesía de la vida como señala, Octavio Paz en Habitaciones separadas, uno de los libros más valiosos de García Montero.
Llegando a la lectura de esa poesía nos enteramos que es una poesía construida a partir de lo autobiográfico, y lo que por acá se ha dado en llamar coloquial, haciendo referencia a la inmediatez de la vida y de las cosas.
La Intimidad de la serpiente (Tusquets, 2003) el más reciente libro de Luis García Montero nos presenta a una voz que hace un repaso biográfico, moral y sentimental, y que encuentra en la distancia del tiempo una manera de volver a vivir ciertas circunstancias pasadas, evocadas por los recuerdos y los objetos más íntimos. Como el de una fotografía de los veinte años vista desde la contundencia de los cuarenta. No hay nostalgia ni moralinas. El poeta como la serpiente a mudado de piel y se ha convertido en otro sin dejar de ser él mismo. Mirando a aquel joven de los 20 dice: ven hasta los paisajes verdaderos/ en los que discutimos, / y me agradecerás/ la difícil tarea de tu supervivencia.. La intimidad de la serpiente aparece exactamente diez años después de Habitaciones separadas y una podría preguntarse ¿dónde está el poeta que en ese libro salió a buscar la vida y nos regaló la emoción de la aventura y del amor? Pero no, La intimidad de la serpiente es un libro donde ese mismo poeta rinde un pago de cuentas a los años vividos, es como si el arribo a los cuarenta le permitiera sorprenderse de sí mismo por eso es capaz de estremecerse en las cosas sencillas que le rodean: Esta lámpara joven./ ¿Qué soledad descubre su luz en el espejo?/ Este vaso de agua./ ¿Qué noche de verano comprende sus secretos?/ Estas vigas azules./ ¿Qué araña tejerá el dolor de sus cuentos?/ El idioma dormido de las cosas/ exige un corazón subtitulado/ para contar los sueños./ Míralas,/ hablándote despacio, igual que a un extranjero. El poeta, o mejor aún, la voz del poeta que recorre las páginas de la Intimidad de la serpiente, nos transporta en un viaje íntimo a través de su infancia que desemboca en su edad adulta, no sin antes mostrarnos esas circunstancias que componen su vida y que hacen de esta algo tan particular que provoca un deseo muy fuerte por conocer personalmente a quien habla detrás de esa voz. Tal vez, un hombre común y corriente agobiado por los recuerdos, o quizás una persona sencilla que reconstruye su vida, sin reproches ni autoalabanzas mas solo con la satisfacción de haber llegado hasta aquí y tener la humildad de mostrárnoslo.
CANCIÓN RESISTENTE
Al nacer en un tiempo sin excusas,
escribí lentamente la novela de un niño.
Yo buscaba entre sórdidas estampas
una rosa amarilla y una copa de vino.
Después llegó el momento de las calles,
de los cuerpos desnudos en el aire de un símbolo.
Esos fueron mis años. Yo busqué
una rosa encarnada y una copa de vino
Hay tardes en que alguno de vosotros
me llama por teléfono y me regala un libro.
Canción es la memoria. Todavía
la rosa del desierto y una copa de vino.
No fue la realidad, fue solamente
una de sus canciones la que trajo el olvido.
Sobre el cadáver de las diez preguntas
una rosa morada y una copa de vino.
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